Drones para controlar la pesca furtiva: así es un operativo real en la costa asturiana
La tecnología de los drones ha llegado a los operativos de vigilancia pesquera con una tarea clara: facilitar el trabajo de los equipos. Goyo y Pablo son dos de estos agentes que, catalejo y prismáticos en mano, se dedican a controlar diariamente la pesca profesional, la deportiva o la furtiva. Aproximadamente una vez al mes, un dron les acompaña durante media jornada para tratar de parametrizar las prácticas no reguladas (si es que las hubiese).
Cada día, peinan la costa de Gijón hasta Avilés con el objetivo de mantener el orden y la legalidad en las aguas asturianas. Y es precisamente en mitad de este operativo tan rutinario donde el DJI Matrice 210 entra en juego al incorporarse eventualmente a los equipos de vigilancia de Llanes, Luarca y Gijón. Cabe matizar que no son los agentes de vigilancia quienes dirigen el dron, sino que están acompañados por un piloto de la empresa Aerón, que actúa como interlocutor entre la tecnología más puntera y el conocimiento de las costas de Asturias.
“Los drones son una ayuda más, pero el factor humano es imprescindible”, nos dicen. De hecho, el piloto se limita a ejecutar las directrices de los agentes e informar sobre las limitaciones y posibilidades del dispositivo. Y es que, sin la experiencia de personas como Goyo y Pablo, la presencia del dron sería completamente inútil: ellos son quienes saben a qué hora es más conveniente volar y, por experiencia, qué embarcaciones merece la pena detenerse a observar.
El DJI Matrice 210 es el modelo que la empresa Aeron utiliza para dar servicio a la Dirección General de Pesca de Asturias. El Matrice 210 ha sido diseñado para realizar aplicaciones de grandes dimensiones y tales como: inspecciones de puentes, labores de rescate, lucha contra incendios, agricultura de precisión, vigilancia en costa o inspecciones de aerogeneradores. Su escasos 4 kilos de peso junto a los tres estabilizadores que posee hacen de él una opción ideal para trabajos como el que hacen en la vigilancia pesquera. Además de ofrecer un vuelo estable en condiciones normales, su modo de vuelo inteligente complementa muy bien el trabajo del piloto. Los sensores frontales, inferiores y superiores de este sistema detectan y evitan obstáculos que permiten realizar un vuelo estacionario preciso sin ningún tipo de problema. Además, es capaz de enfocar cualquier objeto en movimiento mientras el vuelo continúa su curso. De tal forma que si los vigilantes de pesca ven a un furtivo y necesitan tomar una foto bien definida de la matrícula mientras siguen acercándose a la embarcación, pueden.
Unos motores de alto rendimiento, unidos a unas hélices de 17 pulgadas, aseguran un vuelo estable en vientos de velocidades de hasta 35 km/h. El nuevo sistema de batería dual calienta las baterías automáticamente en vuelos a temperaturas bajo cero, al tiempo que un diseño bien aislado asegura su resistencia al agua y al clima, para que puedas volar en todo tipo de entornos.
Si a ello le sumamos una autonomía de casi 40 minutos, una distancia de funcionamiento de hasta 7 km y 120m de altura desde el punto de despegue y una resolución 4K gracias a la cámara Zenmuse Z30, este modelo se posiciona como una opción competitiva y, sobre todo, como la solución a las opciones de vigilancia tradicionales.


No hay comentarios:
Publicar un comentario